¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Un animal más; cuyo mérito es ser el máximo de la escala evolutiva?
Estimados alumnos… recuerdo de mi época universitaria, aquellas clases donde intentaban convencernos de que somos, sentimos y aprendemos como las ratas; sólo que con un cerebro más complejo. Desgraciadamente, eran muchos los convencidos, ante la manipulación de las ratas que los psicólogos de la época llevaban a clases para, imitando a Skinner, utilizar como modelo del aprendizaje del “animal humano”. Una y otra vez, para formarse como profesor había que aprender todo tipo de condicionamientos; clásicos y operantes, esto es, por contigüidad o refuerzo. Laberintos, queso al final o corriente eléctrica desde el principio; el profesor sería el condicionante y el alumno el condicionado: gatos, perros, palomas, monos y ratas servían como modelo…. La persona, su dignidad, su discernimiento, su creatividad, su intimidad, su responsabilidad, capacidad de compromiso, el amar, su ser esencial, desaparecían tras el juego interminable de estímulo – respuesta.
“No soy animal… soy persona, actuó por convicciones…” era la frase que me traía problemas, pues era un pensamiento prohibido por la moda conductista que invadía la mente de psicólogos, quienes a su vez “condicionaban” a los futuros educadores. El condusctismo, degradando a la persona, animalizó la educación, rebajándola a condicionamiento, adiestramiento.
Despersonalizada la persona, a veces se comporta como vegetal. Una planta puede morir por falta de agua, teniendo el agua al lado, en una botella. El vegetal no puede ir pos sus nutricios más allá de lo que le permiten sus raíces; tampoco puede alejarse de los destructivos. A los vegetales no les queda otra que adaptarse al ambiente o perecer; son absolutamente dependiente del ambiente. Desafortunadamente, el ser humano, siendo persona, muchas veces actúa como vegetal: Si no le dan el pescado, no come... Le maltratan y sigue bajo los golpes...
Despersonalizada la persona, a veces se comporta como un animal. Actúa por impulsos, sin reflexionar; condicionada por los slogan, por los golpes o la recompensa... Se deja apresar ,como en el mundo animal, como se agacha o se va del territorio el inferior ante el jefe de la manada. Otras, como bestia, engulle como presas a los más débiles...
La persona, siendo persona, desalmada se animaliza y es más bestia que las bestias. Sintiéndose inferior y despojándose de su dignidad, se deja usar y abusar o, sintiéndose superior, usa y abusa; despojando a otros de su dignidad.
La persona, siendo persona, desalmada se animaliza y es más bestia que las bestias. Sintiéndose inferior y despojándose de su dignidad, se deja usar y abusar o, sintiéndose superior, usa y abusa; despojando a otros de su dignidad.
,,,,,,,, Nos encontramos existiendo y teniendo que decidir cómo hacerlo
"Set fire to the rain" Adele
Ajenos a sí mismo, deambulan por calles solitarias o llenas de gente;
da lo mismo, huyen de su propio ser…
Despersonalizada la persona, a veces se comporta como una cosa, como un útil o medio comprable, utilizable y desechable. Se vende y compra compañía, ideas... tiene precio y pone precio. Las cosas no son valiosas en o por sí mismas sino por la utilidad que prestan: el lápiz debe escribir y si no lo hace, se busca repuesto o se bota. El auto o se repara o se recicla o vende. Lo que interesa es la utilidad, no el medio, no las cosas. Las cosas, no son personas, por lo tanto no tienen dignidad; son para ser usadas con una finalidad mayor que ellas mismas. Las personas; por ser personas, no podemos ser valoradas como cosas.... Por ello, el anciano o la anciana que ya no puede trabajar o cuidar la casa, merece una existencia digna. Por ello, el servicio que presta un médico, un asistente de la educación, un barredor de calles; son dignos, en cuanto es la persona quien les proyecta su dignidad; pues operar, asistir, barrer son actos propiamente humanos.
Debemos tomar conciencia de nuestro ser persona. Personas que no somos parte de nada ni de nadie; que no somos adueñables. Propio de la persona es su dignidad de ser: Tenemos conciencia de nuestro ser y del ser de los demás: Nos debemos respeto a nosotros mismos y a los demás. Conscientes de nuestro ser y del ser de los demás; somos responsables de nuestros actos y de sus consecuencias. También somos conscientes de las consecuencias que nuestro actuar trae para los demás.
¿Cuánto nos hemos alejado de nosotros mismos, del verdadero ser que somos? ¿O ni siquiera hay conciencia de esta lejanía? Ya en 1982, Karlfried Graf Durckheim , en su libro “El hombre y su doble origen”, decía: “Privado de su verdad interior, aquella según la cual debiera vivir, el hombre enferma, entristece o se pervierte” ( Ed. Cuatro vientos, Chile, pág. 13) Advertía que la joven generación de entonces necesitaba que los educadores los orientaran no sobre el tener, saber o hacer; sino sobre el ser; pero “bajo la mirada interrogante de los jóvenes, no sólo se presentaban con las manos vacías, sino que ellos mismos eran cáscaras vacías. No es que fueran malvados y sin méritos. Se trataba de ciudadanos conscientes, respetuosos de las leyes y de los valores morales, pero, en esencia, no tenían ni savia ni raíces.” (Ibíd. Pág. 16) Volver al ser, ensimismarse, re-flexionar (en el sentido de volver sobre sí), dejar los audífonos para escucharse y conocernos… ¿Difícil? ¿No hay tiempo? ¿No es conveniente ni útil? ¿Es más entretenido el exterior, con sus juegos de luces y sombras, velocidad, furia, placer y bebidas energizantes?
“Los padres, los educadores, los responsables de la juventud ¿acaso saben que la conciencia repentina de lo que somos por nuestro Ser esencial puede significar el despertar a otra realidad que obliga a una nueva vida?” (Ibíd. Pág. 17)
Debemos colaborar reencontrando a las personas con su ser; lo que requiere primero de nuestro propio redescubrimiento de ser, de ser personas:
¿Cuánto nos hemos alejado de nosotros mismos, del verdadero ser que somos? ¿O ni siquiera hay conciencia de esta lejanía? Ya en 1982, Karlfried Graf Durckheim , en su libro “El hombre y su doble origen”, decía: “Privado de su verdad interior, aquella según la cual debiera vivir, el hombre enferma, entristece o se pervierte” ( Ed. Cuatro vientos, Chile, pág. 13) Advertía que la joven generación de entonces necesitaba que los educadores los orientaran no sobre el tener, saber o hacer; sino sobre el ser; pero “bajo la mirada interrogante de los jóvenes, no sólo se presentaban con las manos vacías, sino que ellos mismos eran cáscaras vacías. No es que fueran malvados y sin méritos. Se trataba de ciudadanos conscientes, respetuosos de las leyes y de los valores morales, pero, en esencia, no tenían ni savia ni raíces.” (Ibíd. Pág. 16) Volver al ser, ensimismarse, re-flexionar (en el sentido de volver sobre sí), dejar los audífonos para escucharse y conocernos… ¿Difícil? ¿No hay tiempo? ¿No es conveniente ni útil? ¿Es más entretenido el exterior, con sus juegos de luces y sombras, velocidad, furia, placer y bebidas energizantes?
“Los padres, los educadores, los responsables de la juventud ¿acaso saben que la conciencia repentina de lo que somos por nuestro Ser esencial puede significar el despertar a otra realidad que obliga a una nueva vida?” (Ibíd. Pág. 17)
Debemos colaborar reencontrando a las personas con su ser; lo que requiere primero de nuestro propio redescubrimiento de ser, de ser personas:
1. Vinimos a la vida como personas y ello implica el reto de existir como tales. Como seres que poseen una dignidad que implica derechos pero también los mismos deberes. No somos cosas que se pueden adquirir, reciclar, canjear; no somos vegetales que tienen que esperar el agua para vivir; pues podemos ir por ella; no somos animales que están determinados por su ser biológico y el ambiente; pues podemos modificar ese ambiente y crear artificios que sobrepasen todo límite biológico y ambiental: microscopios, telescopios, celulares, computadores, naves que surcan mares y espacios, armamento…
2. Ser conscientes de nuestro ser, nos hace responsables de la existencia que vamos realizando y que, según nuestras decisiones, esa existencia puede ser más o menos impersonal; más o menos alejada de nuestro ser esencial (Llamamos ser esencial al verdadero ser que somos). Necesitamos existir en forma auténtica, ser leales con nosotros, descubrirnos y amarnos, sólo así estaremos en condiciones de descubrir y amar a otros seres que requerirán de nuestra ayuda para encontrar el camino hacia sí mismos y, desde él, existir, amarse y amar.
Actividad 4. Siendo personas, vivimos vidas más o menos personalizantes o despersonalizantes.
Busquen noticias que se dan a menudo y que representan a personas que son tratadas o se tratan a sí mismas como: a) vegetal, b) animal, c) cosa. Pueden ser noticias o publicidad que promueve estas formas de pérdida de la dignidad de ser.
1° Copie o recorte la noticia y péguela en una hoja.
2° Una vez leída; elabore titulares que hagan tomar conciencia de lo que acontece. Exprese a quién dirige estos titulatres: niños, adolescentes, adultos, adultos mayores, mujeres, varones... etc.
Actividad 4. Siendo personas, vivimos vidas más o menos personalizantes o despersonalizantes.
Busquen noticias que se dan a menudo y que representan a personas que son tratadas o se tratan a sí mismas como: a) vegetal, b) animal, c) cosa. Pueden ser noticias o publicidad que promueve estas formas de pérdida de la dignidad de ser.
1° Copie o recorte la noticia y péguela en una hoja.
2° Una vez leída; elabore titulares que hagan tomar conciencia de lo que acontece. Exprese a quién dirige estos titulatres: niños, adolescentes, adultos, adultos mayores, mujeres, varones... etc.
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